Que difícil es no querer recordar
tu rostro día a día, pero lo peor es que aunque distraiga mi mente en otras
cosas, tu bella sonrisa sigue alumbrándome aun cuando sé que ya no estás aquí
conmigo.
Las blancas y mudas paredes de mi
cuarto, no hacen más que llamarte en su silencio, gritan a voces melancólicas
tus fotografías y recuerdos.
Mi alma se siente desviada,
confusa y distraída, no hago más que preguntarme Cómo te fue en tu día? ¿Qué estarás haciendo? y si, en algunas ocasiones, se pregunta si piensas en mi.
Aunque sé que nada regresara y
que posiblemente encuentres otro barco en la orilla, yo seguiré remando contra
corriente para sacudirme de viejos demonios y vivir mi melancolía.
Es como que te explico cómo
siento esta dulce agonía, no lloro ni suelto mis recuerdos, soy de los que
batallan y durante esta carga con todos sus muertos en la espalda. No quiero
que seas solo una página del ayer, quiero que seas un ahora y un siempre.
Aunque de tu dolor y despedida soy consciente, no quiero dejarte de mi lado aún cuando sé que ya no estás aquí conmigo.
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